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Apuntes de viaje, Ecuador-Argentina.

Políticas de salud pública y usuarios conflictivos de sustancias tóxicas.

Ministra de Salud, Carina Vance Mafla

La Licenciada Laura Gersberg, Directora General del Equipo Argentino de Toxicomanías, estuvo recientemente en Ecuador donde visitó el Centro de Asistencia Público para Adultos Varones de Guayaquil (CETAD), y profundizó su conocimiento sobre el equipo profesional conformado por laicos, el cual trabaja interdisciplinariamente, y que se encuentra bajo la órbita de la Ministra de Salud, Carina Vance Mafla. Esta nota, resultado de apuntes de viaje, reflexiona sobre el diseño de políticas públicas que aborden el tratamiento de los usuarios conflictivos de sustancias tóxicas y sus semejanzas con nuestro país.

 

Por Laura Gersberg*

(para La Tecl@ Eñe)

Hace pocos días, de regreso de mi quinta visita a Ecuador en los últimos tres años, reconozco con bastante satisfacción que finalmente las políticas públicas en torno a las patologías de abuso de sustancias, están visibilizándose y el Estado Ecuatoriano empieza a tomar este asunto  con decisión política, más allá de los prejuicios que, también en nuestro país, embarran el proceso inevitable de una nueva mirada respecto.

Esta visión es la resultante de los debates internacionales en vigencia en los foros más prestigiosos y se trata de la consideración de los usuarios conflictivos de sustancias como sujetos de derecho, y entendiendo que la pertinencia de estos consumos son, en primera instancia, responsabilidad de la salud pública.

 

En Ecuador, tanto como en Argentina, el consumo sigue estando penalizado, y en nuestro país con el agravante de un doble estándar: la Ley de Drogas (ley 23737) sigue vigente y cuatro fallos de la Corte Suprema, en distintos gobiernos, la declaran inconstitucional, el último y más conocido, el fallo Arriola.

 

Insisto en esto, una vez más, porque esta situación favorece la discrecionalidad judicial y la suerte de los usuarios no conflictivos.

Es decir, el usuario recreativo, porque no todos logran convertirse en conflictivos, están librados al azar del juzgado que les toque en caso de ser remitidos, ya que la convivencia de la Ley junto a los cuatro fallos mencionados, dejan a su Señoría el margen necesario para imponer su propia perspectiva del asunto, sobre quien se trate, lo cual no es una inequidad menor.

 

Tuve oportunidad de visitar el Centro de Asistencia Público para Adultos Varones de Guayaquil (CETAD) a cargo del Colega Francisco Rovira, y conocer a su Equipo profesional, conformado por laicos, el cual trabaja interdisciplinariamente  y actualmente con diecinueve residentes.

Cuentan con médicos, enfermería, psicólogos, profesor de educación física, animadores sociales, talleres de música y arte.

Existe por ahora, uno más, en la ciudad capital, Quito, es un comienzo, pero con ciertas premisas bastante claras.

La comprensión de la Ministra de Salud es la de armar una Red Nacional, atenta a que esta problemática desborda a los dispositivos sanitarios, interfiere en la vida escolar, familiar y social, en modo muy significativo.

 

En esta misma dirección, la Federación Ecuatoriana de Psicólogos Clínicos desarrolla una gran tarea.

 

Carina Vance Mafla: Ministra de Salud delEduador

 

La Ministra de Salud de Ecuador es la Dra. Carina Vance Mafla. Nació en Estados Unidos, en Oakland (California), pero de niña pasó varios años en Europa, donde a los 13 años fue agredida junto a su primera novia en una ataque homofóbico realizado por un grupo de jóvenes.

 

Realizó sus estudios secundarios en Ecuador. Tras sus estudios universitarios en Estados Unidos, donde consiguió una Maestría en Salud Pública en la Universidad de California en Berkeley, volvió a Ecuador.

 

Vance fue nombrada como parte del gabinete de gobierno por el presidente Rafael Correa en enero de 2012, después de que su predecesor, David Chiriboga, dimitiese cuando se puso en duda que fuera capaz de arreglar los problemas del sistema nacional de salud de Ecuador. 

Entre sus planes está «establecer un nuevo modelo de gestión hospitalaria, fortalecer las políticas públicas de salud, disminuir los tiempos de espera o brindar infraestructura adecuada».

 

Uno de los primeros problemas con los que se encontró la ministra Vance, activista LGTB, fue que muchas clínicas para la rehabilitación de adictos enmascaraban prácticas correctivas de reorientación sexual, a cargo de “terapeutas vivenciales” (Modelo Minnesota) y  gestionadas por la Iglesia.

 

Por lo tanto, sus primeros paso como funcionaria apuntaron al desmantelamiento de estas instituciones violatorias de los Derechos Humanos más básicos de la población, llevada contra su voluntad a dichos sitios.

 

Poco después de su nombramiento anunció que llevaría a cabo el plan presentado por Chiriboga antes de su dimisión para acabar con el sistema de «clínicas» religiosas que afirman poder «curar» a gais y especialmente a lesbianas, y de las que se ha afirmado que realizan tortura física y psicológica a sus internos además de mantener a los pacientes en contra de su voluntad. 

 

La red de casi doscientas clínicas ilegales se descubrió en 2008, y el gobierno de Correa ya cerró treinta en septiembre de 2011 bajo presión de la organización de Vance y otras organizaciones progresistas y LGBT.

Poco después de que Vance fuera nombrada ministra, el ministerio realizó redadas en tres de esas clínicas cerca de Quito, rescatando a docenas de mujeres

 

 

 

Adicciones: Argentina y Ecuador.

 

Volviendo al tema de las Adicciones, el problema es la escasez de recursos humanos capacitados, aunque el ministerio se esfuerza en realizar capacitaciones

 

No obstante, las mallas curriculares de grado, aún no incluyen esta tópica en forma regular.

 

Un déficit en el abordaje que compartimos ambos países es la falta de Centros de Desintoxicación que cuenten con médicos toxicólogos especializados en estas patologías de abuso.

 

En nuestro país tenemos recursos humanos de primer nivel; cito como ejemplo el Servicio de Toxicología del Hospital Fernández, que a pesar de ciertas falencias, producto de mezquindades de la gestión de salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sigue siendo el mejor de la región.

 

Tanto allí como acá, todavía persisten ciertos clichés que en el área de urgencia pueden resultar al menos inadecuados.

El primer paso con un intoxicado es limpiar el cuadro, luego veremos los aspectos psicopatológicos y el abordaje indicado e indicable, y los recursos disponibles para llevar adelante un proceso terapéutico integral e integrado.

Me refiero reiterativamente a este punto porque suelo asistir con cierta frecuencia a ateneos en los cuales el paciente o analizante existen a partir del momento en que llegan a un consultorio privado.

 

Al menos, en la realidad de mi práctica a lo largo de los años, el trabajo se inicia bastante antes, y a veces nunca llega al consultorio. En general, es una llamada angustiada, desde una guardia, o en camino a ella, a cualquier hora, cualquier día.

 

En el mejor de los casos la concurrencia al consultorio es la de los padres, una esposa o amigo, para planificar la estrategia eficaz a partir de algún episodio que hace inevitable tomar decisiones.

 

Me refiero, por ejemplo, a un siniestro vial por abuso de alcohol, por mencionar una de las circunstancias más frecuentes.

La toma de conciencia de situación y enfermedad es un trabajo muchas veces arduo, ríspido, pero indispensable a la hora de encarar algún tratamiento posible.

 

El pedido de asistencia del afectado es el efecto deseado al que tendemos y no siempre logramos; la construcción de la demanda y la entrada en un tratamiento no pensado originariamente para toxicómanos, un desafío.

 

Esto no significa, en modo alguno, desconocer que existe otra escena en la que se juegan determinantes que hacen que un sujeto, eventualmente, devenga en toxicómano.

 

Claramente, estar informado no es un saber acerca de los puntos ciegos que posicionan a un sujeto, en este caso en relación a una sustancia, que es inerte y no pide ser utilizada, pero esto es un paso segundo. El primer primero paso debe ser siempre, desde nuestra perspectiva de la urgencia, la desintoxicación de la situación aguda, y la urgencia, siempre clínica y subjetiva, manda.

 

Ecuador y un reto complejo

 

Hoy, Ecuador enfrenta un reto muy complejo:  La sustancia de mayor difusión en este momento allí es la denominada H, un mix altamente lesivo de heroína, morfina, veneno para ratas, psicofármacos molidos, en cantidad y calidad determinados por los proveedores, de muy bajo costo y alta expansión, que se distribuye muy fácilmente en todo el territorio.

 

A diferencia de Argentina, donde las primeras sustancias de abuso son legales, lo que no significa que el consumo sea inocuo, que no tenga efectos colaterales y adversos (alcohol, tabaco, psicofármacos, ibuprofeno, luego marihuana, cocaína, drogas de diseño, paco - que comparativamente las guardias reciben en muy menor cantidad-, hongos y flores alucinógenas)

 

Tanto en Argentina como en Ecuador, falta aclarar legalmente los tantos y descriminalizar a los usuarios conflictivos de sustancias; en nuestro país la abolición de la Ley 23737 es indispensable para encarar políticas públicas que empiecen a demostrar eficacia y apunten a incriminar a quienes corresponda.

 

Evitar la publicidad de medicamentos y una Ley al respecto son herramientas básicas para la salud pública; dotar a todos los hospitales de la Nación, más allá de jurisdicciones políticas, de Centros de Desintoxicación con condiciones dignas para afectados y profesionales es una deuda pendiente y urgente.

 

Estabilizar la conducción de los organismos gubernamentales dedicados a esta temática y establecer concursos para los cargos técnicos, un anhelo que transparente las gestiones con algo más que buena voluntad.

 

 

*Lic. Laura Gersberg

MN 14613

Equipo Argentino de Toxicomanías

Directora General

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