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Re-ediciones, tangibilidades y memoria

La industria del disco realiza reediciones y ediciones aniversario de diversos artistas internacionales. Dentro de este contexto, es difícil seguirle la pista a la música de nuestro país. El debate poder hacer un revisionismo cultural con las pruebas en mano, intentar conseguir que un patrimonio rico y versátil, querido y admirado en buena parte del mundo, esté disponible para que todos podamos apreciarlo.

 

Por Horacio Marmurek*

(para La Tecl@ Eñe)

En estos días me llegó la edición aniversario del disco Goodbye Yellow Brick Road de Elton John. Disco capital para entender a uno de los cantautores ingleses más interesantes de la década del 70, que se perdió en pelucas y malos humores.

 

En el mismo paquete llegó una edición, otra vez, 40 aniversario del primer disco de ABBA, los suecos más conocidos del mundo. Y hace un tiempo la edición 20 años de un disco de Nirvana. O la edición 30 años de un disco de The Clash. O uno de Miles Davis. O Coltrane. Y así.

 

Se darán una idea de cómo puede seguir la cosa en términos de esto. Las ediciones aniversarios suelen tener mejor sonido, alguna canción perdida o versión no conocida, ensayos o recital adjunto.

 

En una industria en crisis quienes compran discos en formato físico y completo somos aquellos que los compramos por primera vez, y esta es la manera de darnos la chance de volver a hacerlo.

 

No me enorgullece decir que tengo tres versiones del mismo disco en su edición 20/25/30 aniversario, sobre todo porque podría regalar alguna, pero los completistas somos así.

 

Lo que me sucede da paso a otra reflexión.

 

Di ejemplos de variedad de géneros y estilos para que vean que la nostalgia o el consumo no me agarran por un único lado. Es algo de deformación profesional el querer tener una discoteca para seguir pasando música en una radio, o donde sea, que sea amplia y disfrutable en todos lados.

 

Pero a medida que fue pasando el tiempo se empieza a hacer patente un hecho innegable. Casi no hay ediciones de estas características en el mercado nacional.

 

Es decir, no hay una edición aniversario de Clicks Modernos de García, La dicha en movimiento de Los Twists o Pappo´s Blues.

 

No hay una caja o Box Set de la obra de Horacio Guarany, una edición aniversario del primer disco de Julio Sosa.

 

Es realmente difícil seguirle la pista a la música nacional en nuestro país. Difícil, en muchos casos, conseguir la música en CD o en vinilo. Y puede haber 3 ediciones distintas conviviendo en las escasas disquerías que hay dando vueltas, todas muy parecidas entre si, en su mayoría grandes éxitos.

 

Hay varias teorías con respecto a lo dicho. Una puede ser comercial: se venden pocos discos, se edita poco y menos se reedita. Claro que los turistas se llevan discos, y más aun de tango. Es raro.Hay otra que implica la memoria, y es más una cuestión simbólica. La otra es la capacidad absoluta de las empresas de hacer lo que quieran con un archivo musical extenso, rico, valioso y desaprovechado.

 

Hace unos años Diego Fischerman y Abel Gilbert escribieron un libro sobre Piazzolla donde repasaban la trayectoria, historia personal y discografía del bandoneonísta. Ahí se daba cuenta de lo caótico de la producción sonora y del trato que recibía la música.

 

Para que se entienda, había discos que tenían los mismos 5 temas en todas las ediciones, y faltaban otros tantos de cada uno de ellos.

 

Esto se debía a la relación del artista con la compañía pero a la vez al aprovechamiento sin reparos de poner, por decir algo, Adiós Nonino en cuanto disco se editara para así vender más.

 

En las notas que daban los autores contaban, además, el estado en el cual se encontraban las cintas originales: tiradas, sin preservación alguna, en un deposito.

 

Como este ejemplo hay miles, del gusto de todos.

 

Cintas regrabadas encima, canciones perdidas y nadie con ganas de hacer un trabajo de curación. Después de todo, el archivo sonoro de un país es casi todo privado.

 

La multinacional Sony hizo entre los años 2008 y 2011, año más año menos, un esfuerzo por arreglar algo de eso. Buceo en el catalogo propio y nos dio remasterizados los primeros discos de Sandro, de su época rock, discos de Cacho Castaña, antes de su paso al tango, Piero, los primeros discos del sello Mandioca, y otros incunables que se creían perdidos o fuera del acceso del público.

 

Se entiende que no todo puede estar a la venta permanentemente pero da tristeza pensar que nada importa y todo se pierde.

 

Si se sabe que en los canales de televisión, el público incluido, se borraron viejos programas para grabar nuevos, no podemos desconocer que es una suerte de forma de ser nuestra.

 

La resistencia a la memoria, a dejar una huella, hace a un pueblo sin historia ni conciencia de la misma.

 

El caso es profundo y poco analizado. La muerte de Mercedes Sosa trajo aparejado una reedición de sus discos. Soy testigo que la compañía en cuestión le pidió a uno de sus empleados que traiga los discos de la casa y emprenda una búsqueda de las tapas por diferentes lugares y colecciones.

 

Por suerte, algunas cosas están cambiando. Babasónicos festejó los 10 años de uno de sus discos clave con una reedición y un disco extra, una edición en vinilo y un show.

 

Los Cafres cumplieron 25 años y reeditaron todas sus canciones en vinilo. Algunos ejemplos que, me parece, suceden con el peso de los 30 años de democracia. También puede ser que sirva para apoyar esta teoría.

 

El tema formatos contra perdurabilidad es un debate que merece una nota aparte. Hay quienes consideran que la falta de tangibilidad atenta contra la memoria. Discusiones aparte que involucran modernidad, mercado y un futuro que algunos atisban pero les pertenece a las futuras generaciones.

 

El debate que a mí me interesa es el de poder hacer un revisionismo cultural pero con las pruebas en mano. Intentar conseguir que un patrimonio rico y versátil, querido y admirado en buena parte del mundo, esté disponible para que todos podamos apreciarlo. Seguro que detrás está el hecho fetichista con el que comienzo esta nota, pero a la vez está el detalle, no menor, de la búsqueda de una memoria y una preservación que sirva de testimonio hacia adelante.

 

 

*Periodista. Conduce Plácido Domingo por Radio Nacional

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